jueves, 24 de marzo de 2016

ECUADOR - PARAGUAY (2-2)

Partidazo el que hemos vivido en Quito entre Ecuador y Paraguay dónde los locales no pudieron continuar con la racha de victorias gracias a un buen planteamiento de Ramón Díaz que complico mucho el estilo de juego Ecuatoriano. Varios detalles para señalar.  




1. Planteamiento Paraguayo.
A priori la idea de partido de Paraguay no era tan descabellada dadas las cualidades de Ecuador, quitarle espacio para correr y cederle la posesión es algo lógico y así lo planteó. Bajo el 4-4-2 y bajo el orden el equipo de Ramón Díaz se movió en el partido cediéndole la pelota a Ecuador y esperandolos cerraditos cerca de área propia. Con la pelota la idea era correr y explotar los espacios buscando las espaldas de los ofensivos laterales Ecuatorianos. 


2. Factor Jefferson Montero.
Uno de los puntos calientes del partidos fue la banda izquierda del ataque Ecuatoriano dónde estaba Jefferson Montero. El jugador del Swansea abría la cancha y obligaba a los Paraguayos a mantener un repliegue ancho. Encarador, vertical y rapidísimo, su duelo contra Valdez y Piris (entró por Valdez en el 2T) fue tremendo. Montero es un factor importante del equipo. 

3. Paraíso Paraguayo.
Ramón Díaz planteó el partido muy bien, y como comentábamos anteriormente, la idea en ataque era explotar la espalda de los defensas Ecuatorianos que fue un equipo ofensivo que se iba con todo al ataque pero que  tuvo muchos problemas para hacer un retorno defensivo en condiciones. Paraguay aprovechó genial estos espacios y a través de la velocidad de Derlis, Benítez y Lezcano generó peligro, ocasiones y goles encontrando ahí su paraíso. 


4. Ofensiva Ecuador.
Durante todo el partido el equipo de Gustavo Quinteros se mostró como un equipo ofensivo y dominador que buscaba imponer su juego a través de la velocidad, la potencia y la profundidad. Siempre manteniendo el campo abierto con extremos y laterales el equipo volcó su juego a los costados dónde tenía hombres para hacer mucho daño a sus marcas pero que no terminó nunca de generar tanto peligro como se presumía.


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